El canto del borracho.

En todas las ocasiones qué así lo ameritaban, entré la penumbra de la noche cierto cantó se escuchaba en las quejas de los pobladores, dando calma y apaciguando los insultos para menguar los humores;era un refugio de sinsabores pero era el canto un susurro qué el viento se llevaba y ninguno sabia si el canto era para sosegar las querellas o para el luto de los hombres.
El cantó reza así:
"En la punta de aquél cerro hay una mula amarrada...y ahí está"decia el
canto del borracho.
Cabe decir qué entre  la casa al cerro,el camino era extenso pero de las faldas de ese cerro a la cima,hay más trecho.
En la punta de aquél cerro...
Todos los días en sus festejos sucumbe la gente en sus pasos de alegría, baile y algarabía, todo dejaba de ser un murmulló más la calma viene después cuándo todo termina.
En la punta de aquél cerro...
Llegan las noches y la calma toma lugar en está pobre casa

;antes de dormir los gritos de los niños en sus juegos se escuchan,algunas risas así tambien el correr de aguas tranquilas.
En la punta de aquél cerro...
Ya la mula en las amarras ni el asno o el buey.

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