Vidas divididas.
Se preparaba para desocupar la pequeña mesa del café, situada en la acera del parque y seguir con lo que restaba de la tarde,con la cuenta y la propina junto al recibo de consumo echa un vistazo a quiénes todavía permanecen en las demás mesas,pero su mirada advierte solo desconocidos, decide entonces ir hacía los aparadores para digerir el peso del café y distraer la pesadez del día;lleva tiempo sin compartir alguna de ésas tardes con alguien mas que no sea el anhelo y el andar sobre la plaza comercial,con la idea de seguir bajo la sombra de su anciana Madre puesto es ella quién le necesita en estos momentos. El deseo de amor carnal a sido relegado y prosigue con la rutina diaria, exceptuando quiénes le conocen todo lo demás es trivial y con el atenuante de llevar a su Madre a la iglesia como cada domingo por la mañana,ahí surge la alegría por quienes tienen en consideración a ella y a su Madre, con el respeto de cada uno de ellos;pero es solo lo que en cierta mojigatería disimula...