Tarde de lluvia.

Estoy mirando el techado,recostado;escuchando el caer de la lluvia y es como si cayeran pequeñas piedras ligeras,trato de hacer a un lado la pereza,han sido tardes de frecuentes chubascos;me esfuerzo para ir hacía la ventana ,para ver que es lo que sucede bajo la caída de esté cielo en esa intermitente y constante lluvia,todo parece estar un poco abandonado, después de todo ¿Quien se atrevería a andar bajo ese aguacero ? No,esto no renace ninguna nostalgia ,pero al menos distrae mí atención a otra dirección que no sea el mismo hastío que impera en esté lugar;desdé el comienzo de la estación tampoco trae algún bueno o mal recuerdo,solo basta con observar hasta dónde alcanzó a mirar la humedad de la tierra.
A lo lejos parece que el sol se descubre detrás del conjunto de nubes que traen estás lluvias,se despeja el cielo y va aminorando el caer de la lluvia y poco a poco los animales van dejando atrás ese silencio, para reanudar su desasosiego y y acostumbrado alboroto;no sería extraño escuchar la algarabía de los hijos más pequeños ,alrededor de lo que quedará de esta precipitación fluvial;después llegará la pertinente hora de allegarse a la mesa,aquí las cosas son rudimentarias; casi todo de manera artesanal;todo se prepara desde antes del amanecer para tener dispuesto durante el día lo necesario,algunos desde temprana hora tienen la costumbre de ir a sus tierras sembradas,para regresar antes de caer completamente la tarde,saciar su apetito y así tener lo que queda de esa misma tarde hasta el anochecer.
Ya solo queda un ligero precipitar de agua,comienza a escucharse el tan esperado alboroto de todos los días y de cada hora,como es característico;es extraño dejar de escucharle y empiezan a llegar los olores de leña quemada junto al aire que todavía sopla,siendo sólo un regazo de lo que fué.Deje los alimentos para después y decidí dar un paseo por los alrededores conocidos, aquí todos nos sabemos unos a otros y sobre el camino se encuentra uno con bastantes saludos;algunos perros ladran sobre las mismas calles en las que dirijo los pasos,algunas gallinas se cruzan al paso y no es raro ver algunas vacas y reses que van camino de regreso con su arreador, también cabras;con el mugido de las vacas,el ruido de los cerdos,el cacarear de las gallinas y el cantar de los gallos,que anuncian el caer de la noche.
En casa después de ingerir los alimentos pospuestos,en tanto espero la llegada del anochecer los cantos de los grillos la amenizan y de nuevo el silencio que guardaran los animales de casa,para darle paso a los mismos haberes y preparar las labores de quienes cohabitamos con ellos; algunas luces comienzan a verse en la oscuridad, para quiénes se atreven a caminar en la noche y el leve frío; algunas de esas luces permanecen tanto dentro como en el exterior de las casas con sus pobres techados,de forma inconsecuente y arbitraria que le dan otra perspectiva distinta a cuando el sol alumbra.
Llegada la profunda noche es tiempo de tener descanso,algunas de esas luces permanecerán encendidas para los noctámbulos e insomnes,y otras se apagarán para que el día siguiente  seguir con la leña,el fuego y los mismos atardeceres;cada estación tiene su vaivén y las aceptámos hasta el año próximo.
Era solo una tarde de lluvia,como cualquier otra para despertar con la curiosidad de descubrirla,cuándo se ha ignorado por mucho tiempo, es un aliento más;para dejar de mirar el techado y asomarse a la ventana, cuándo la lluvia caiga sin dejarle de escuchar en el mismo lugar.

Comentarios