El retoño y el pañuelo perfumado.

Un demonio encontrándose con un hombre común ,en el mismo camino y en una perniciosa comunión ¿Cual seria el convenio entre un ser mortal y su demonio en aquél paraje solitario?.
Se sentía un viento ligero bajo el sopor del calor con el sol en su plenitud,para quién pudiera temer ,sin creerlo; en el momento indecible.
Para nuestro protagonista era una rutina el ir cada día sobre el sendero que lo conducía a dónde él deseará,siendo uno de los hombres prolíficos de la comarca.
Era entonces que en esa extraña ocasión tuvo un presentimiento,el viento llevaba sopesa en  tranquilidad y el sol permanecía en su lugar hasta que cambiará de posición;fue sorpresivo el momento que se acordó de su anhelada prometida.
En un descuido de su mirada se apareció de pronto un caminante a su lado haciéndole una caravana de respeto,le sorprendió un poco,y respondió su muestra de aprecio; entonces hablo el desconocido -¿Es usted el hombre más prolífico de la comarca?
A lo cuál contesto-Así es.
Volvió a preguntar el extraño-¿Y va en camino a ver a su prometida?.
-Eso también es cierto pero,dígame: ¿Como lo sabe mi extraño amigo?
El extraño respondió-Ah permítame presentarme soy un pobre mendigo y eh sabido de usted por otras bocas,soy de una comarca aledaña-Señalando con el índice de su mano derecha a la distancia.
-Disculpe mi osadía-dijo el extraño.
Yo soy Adalid y tenía el deseo de conocerle,no soló por el hecho de saber de su persona,es por qué,tengo una obstinación sobre su destino y tal vez sea una impertinencia de mi parte pero ,ese uno de los motivos de mí presencia.
Un poco inmutado Adabael guardó silencio y dijo:-¿Cuál es el otro motivo ,si acaso sea cierto?
Sin temor a ofenderle en demasía en este momento en el qué cruzamos por esté sendero habitual a su costumbre, y dirigiéndose a visitar a su prometida permítame decirle que en estos instantes se encuentra con su amante,midiendo el tiempo de su llegada para recibirle como si nada hubiera sucedido, con un baño de esencias para dejar atrás algún rastro de su infidelidad.
Y antes de que cuestione sobre la verdad de lo que le digo le daré una prueba irrefutable.
-¿Cual es esa prueba Adalid? Dime-intrigado Adabael.
Yo como hijo del príncipe del infierno del que usted conoce ,le daré esté retoño que luce en su esplendor y un delicado pañuelo perfumado como el último regalo para su prometida-Y le entregó ambos presentes.
Cuando llegue en su presencia le dará a su prometida el retoño como primer obsequio pero,antes le preguntará: ¿Me amas ,en verdad, me amas? Y ella responderá :-Si, te amó,como un fuego ardiente por tí- Al decir esto, si ella no miente, el retoño que tendrá en su mano permanecerá intacto.
Esta es la prueba de su destino.En el hecho de su mentira en ese instante en que se marchite el retoño le dará el siguiente obsequio ,que es el pañuelo perfumado con el cual la ahorcara y entonces estará limpio de su infidelidad.
Y Adalid desapareció sin causarle asombro a Adabael.
Al llegar a la morada de su prometida,está le saludo con reverencia entregándole el retoño y le pregunto Adabael a su amada: -¿Me amas,en verdad,me amas?-A lo que respondió la disoluta:-Sí, te amo,como un fuego ardiente por tí- En ese momento como lo había dicho aquél demonio se marchito el retoño,Adabael enseguida le ofreció el pañuelo perfumado hasta asfixiarla de lo que ella no tuvo tiempo de decir palabra alguna solo lo miro sorprendida,como reconociendo su falta.
Adabael nunca supo el nombre de aquél amante pero siguió siendo el hombre más prolífico de la comarca que viaja en los senderos de la montaña.

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