El Río de las Magdalenas.
Sucedió hace muchos años antes de que naciera ésta generación,en aquellos días; hace algunas décadas, cuando era pequeña la población y la mayoría de las cosas necesarias eran asequibles para nuestra alimentación y subsistencia.
Al principio pensamos que eran solo rumores que corrían atraves del pueblo,de un lado a otro de las comarcas; que después se convertiría en un verdadero problema para los pobladores,fue ahí donde el río que cruzaba el pueblo se que llamo "El Río de las Magdalenas" ,por lo que vas a escuchar en estos momentos.
Fue algo tan extraño para nosotros que se presentaba ante nuestros ojos como un milagro.
En aquel tiempo fue el ocaso y devenir de muchos hombres, para después surgir la viruela entre los niños y ancianos primordialmente.
Entre los hombres más robustos y jóvenes, por causa de una guerra civil fueron llamados a ser parte de las filas, muchos de ellos dejaron a sus padres y otros a sus mujeres con hijos o preñadas.
A partir de aquéllos días se derivaron todos los problemas que sobrevendrian, cuándo el pueblo se quedó sin quién trabajará las parcelas y alimentará el ganado; para las mujeres les fue difícil pero,al fin y acabo sabían sobre esos menesteres.
Después de que todos partieron a las filas,muchos de ellos sabían y temían que nunca más regresarían, y es que era imprescindible estar en el frente por las causas que esa guerra civil se haya suscitado.
Obviamente era no solo cuestión de política,si no más bien de orgullo; aunque nunca imaginaron lo que sucedería al dejar el lugar que los vio nacer.
Los más sensibles a la viruela sufrían fiebre y vómitos y muchos de ellos perecieron ante los ojos de sus padres e hijos. Todo se volvía inevitable y los panteones comenzaron a llenarse de seres que no tenían culpa alguna.Los hubo tanto viejos,niños y extraños;nadie sabia que hacer ante tal locura ,incluso murieron mujeres con sus hijos en el vientre.
Los hombres tardarían en volver y muchas mujeres lloraron por las noches,mucha gente escuchaba sus llantos hasta la madrugada,anhelando el regreso de quiénes había partido tanto de la guerra civil como los que dormían en otra vida.
El río corría en su mismo cauce mientras las esperanzas se iban en el llanto de las mujeres ,en el silencio de viejos como de recién nacidos muertos.
Tenían poco por hacer y aunque se esmeraran en sus propios cuidados caían en el contagio.Se les oía los llantos por las tardes y noches,mientras el río arrastraba sus aguas junto con los llantos y las esperanzas de cada una de aquellas mujeres menguaba su voluntad.
El médico del pueblo murió de la misma enfermedad, por tener contacto con cada aquél paciente contagiado.
Pero así como vino la viruela, de la misma manera se diseminó.Todos creían que solo apareció para llevarse a quiénes estaban predispuestos a abandonar esta vida.
Pocos hombres regresaron al terminar esa guerra civil enterándose de las malas noticias.
Tardaron algún tiempo en recuperar lo perdido y dependió de la siguiente generación procurar a sus hijos, bienes y que la vida en esta comarca volviera a florecer.
Muchos recuerdan lo sucedido antes de llegar a éste poblado y cruzar "El Río de las Magdalenas" , solo nos queda el viejo recuerdo de esos años.
Muchos decían que los llantos de las mujeres se escuchaban en el mismo río y se iban con el en un susurro.
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