¡Veo gatos en la guerra!

  "Los muertos susurran en las tumbas y en el silencio la muerte ignora un futuro.
¡No sé! El insecto más pequeño tiene una leve sensación de existencia en la misma tierra donde cohabitan con los muertos.
  Los gatos nunca maúllan solos cuando se acerca algún peligro, guerra o alguna plaga que se extenderá entre congéneres y alrededores, como sucedió en la historia. 
¡Eso es lo que dicen los anales!
  Es posible que esos gatos que maúllan  adviertan los disparos de un fusil, de la caída de un misil y luego la ciudad arda.
  Lo intuían desde antes de la guerra, mucho antes de que se proclamara. Entonces ante cada cuerpo indolente sus maullidos serán breves, se habrán inhibido anticipando y esperando otro nefasto acontecimiento.
  Los escombros han destrozado las sonrisas y se escuchan los gritos acompañados de los lamentos a lo lejos, en la lejanía y con el ruido de los aviones que dejaron devastación.
  Es el paralelo entre la vida y la muerte. 
  Y en el alto el fuego bajo los escombros de los edificios derrumbados hubo una razón juiciosa y perniciosa.
   Esos gatos maúllan de vez en cuando alimentándose sólo de ratas y estas de los cuerpos que yacen más cerca, su alimento será carroña humana".
 
  Y ahora caminas escuchando ruidos extraños en las calles. Parece que escuchas los susurros en el vecindario.
  A veces te asomas a la ventana de la pocilga donde vives para ver a los del barrio en los mismos murmullos y suposiciones, sin saber a ciencia cierta lo que se dicen unos a otros.
  La guerra ha pasado y lo que has leído te deja intrigado mientras caminas en la oscuridad de esas calles, las ratas hacen presencia en los montones de basura y el agua corre hacia las alcantarillas. Todavía te intriga la cuestión de la intuición y vuelves a considerar los mismos murmullos. 
  Se escuchan ladridos de los perros que sienten tu presencia, y no solo el de las ratas; también está el de los gatos; sabes de esa pequeña creencia de hablar con alguno y contarle de tu extraviado, describiéndole su personalidad, su color y su peculiar personalidad, para que se lo comuniquen a los demás y pueda volver a casa. 
  Es solo una leyenda urbana y te ríes un poco.
  Pero hay murmuraciones, esas que es preferible tener en absoluto silencio. Llegas a la pocilga de  todos los días y el lugar está en un completo desorden y no hay suficiente tiempo para asearlo.
  Sólo queda ver sombras entre las mismas sombras.
  Al día siguiente se sabe que el indigente y alcohólico que todos conocían, fue encontrado tirado en el piso; le habían sacado los ojos, dejándolo morir de frío y nadie sabía la razón, sí era un pobre hombre que a nadie le importaba.
  Entonces crees que esos susurros se hicieron realidad en el contexto de la realidad que vives.
  Esa noche cuando regresas del trabajo sabes que nada va a cambiar en relación a la rutina, y lo aceptas, también sabes que solo unos pocos de vida marginada salen del vertedero, es difícil, y decides abrir el libro del día anterior, para leer los siguientes párrafos: "En un futuro próximo que, quizás, no sea demasiado incierto, seguiremos viviendo con necesidades profundas, incluso las más elementales.
  Seremos capaces de alimentarnos de los animales menos probables: ratas, insectos y gusanos debido a la escasez por sequías.
  Eso haría languidecer el estómago. 
¿Creerías que seríamos capaces de alimentarnos de nuestra propia carne? ¿Y de esa carne nauseabunda? Es probable. Suena perverso".
  Dejas el libro a un lado y lo cierras sin marcar la página. Sí, es suficiente, para resolver los problemas actuales en los que estás inmerso y preocuparte por un futuro improbable donde tratan de prevenir desaciertos que romperían el sentido de esta vida, pero que nadie perdería su tiempo en esas premeditaciones sería una locura.
  Es mejor encender la televisión para ver cualquier estupidez y en el primer canal sintonizado, el noticiero da el aviso de una guerra próxima creada sólo por intereses políticos y dominación económica, esa es la historia más antigua; tomas el control para sintonizar múltiples emisoras y cada una es muestra de trivialidades, nada más allá de esté mundo. 
 ¿Qué darías para que las cosas estuvieran más allá de su mundanidad?.-así mismo preguntas.
 --¡Veo gatos en la guerra!- te respondes en voz alta y sonríes.





  
  

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