Vidas divididas.

Se preparaba para desocupar la pequeña mesa del café, situada en la acera del parque y seguir con lo que restaba de la tarde,con la cuenta y la propina junto al recibo de consumo echa un vistazo a quiénes todavía permanecen en las demás mesas,pero su mirada advierte solo desconocidos, decide entonces ir hacía los aparadores para digerir el peso del café y distraer la pesadez del día;lleva tiempo sin compartir alguna de ésas tardes con alguien mas que no sea el anhelo y el andar sobre la plaza comercial,con la idea de seguir bajo la sombra de su anciana Madre puesto es ella quién le necesita en estos momentos. El deseo de amor carnal a sido relegado y prosigue con la rutina diaria, exceptuando quiénes le conocen todo lo demás es trivial y con el atenuante de llevar a su Madre a la iglesia como cada domingo por la mañana,ahí surge la alegría por quienes tienen  en consideración a ella y a su Madre, con el respeto de cada uno de ellos;pero es solo lo que en cierta mojigatería disimula su apetencia sexual y sed de placer,es más pensaba en la sumisión fémina con el hambre de sus piernas,ésa sed en boca y el alimento de unos senos palpitantes;en la promiscuidad de quién tiene necesidad de mitigar su apetito.Va al dormitorio y en sus largos brazos y delgadas manos tiene a la espera a quién se atreviera aguardar sus amoríos, el deseo de  ese amante carnal y ocasional con el que podría tropezar en cualquier lugar,pero dispone de la mesura de su gusto para vestir con las prendas acordes,transfigura ese deseo en un recato disimulado y congruente;esta vez saldrá de brazo de su Madre en un paseo nocturno por el resplandor de los alrededores,para encontrar después un poco de sueño en lo suspensivo de las sabanas.
Ha unas cuantas calles más quién en aquella localidad se desenvuelve como mesero del bar,con las pláticas de algunos clientes borrachos e incoherentes,tiene en lo soportable el aliento y su desagrado;escindido y sumido en sus pensamientos prepara las bebidas para quiénes están en barra,mujeres y hombres por igual están a la espera de estás. Aparentemente sera larga la noche y es probable terminara su turno hasta un poco más allá del amanecer, así lo presiente;sopesar algunas vicisitudes es lo que a aprendido en éstos años de su vida y ya se acostumbrará a soporta una más de tantas inclemencias de su trabajo.
Al amanecer con el cansancio y el sueño se dirige a procurar el descanso mientras se despide de sus compañeros del bar,pero ¡tropezar por casualidad con quién podría soslayar su destino !-todo puede cambiar-pensaba y se advertía;en el camino rutinario y conocido de todos los días tropieza con el suplente del lugar, algo nervioso como si fraguara un plan de antemano,pero lo atribuye al desveló y deja de darle importancia y continua su procesión.Despues al voltear hacía la hija y la anciana Madre dirigiéndose a misa de aquélla iglesia, antes de cruzar sus portales presiente haberla visto alguna vez,con ese recato luciente que le intriga,hasta dónde la parada de autobús se encuentra,¿Quien sería ella que le intrigaba en sobremanera? Si hubiera tenido la oportunidad de dejar a un lado el paso apresurado, tendría en cuenta esa intención que denotaba su curiosidad y su interior;para ir con el impulso de su inquietud despertada,entonces si;todo hubiera tenido la oportunidad de cambiar de dirección.
El reloj de la iglesia daba sus campanadas para llamar a los últimos feligreses a la oración, marcando el paso de los minutos que después darán las horas,y para ello contener los acuerdos de cada vida  aceptando cada enmienda ,relegando las verdaderas intenciones para dejarlas en tan solo un motivo;transigiran los pensamientos como también se tendrán otras apetencias, sin reconocer el sentido de sus motivos.
Mientras esto transcurre en alguna cárcel alguien a dejado de ser libre y es el suplente del bar a quien se le dará condena después de su carta declaratoria,sera prescindido de su vida social alejándolo de todos los demás por un simple error cometido con la intención de amenaza,dolo y cohecho;¡tal vez provocados de quiénes desconoce y culpándoles!; cree son aquéllos los terceros que se ocultan tras el velo de una discreción y prejuicio poco aceptados los causantes de su triste final,está demás declararse inocente;¡El juez  dictara su sentencia!.

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